jueves, 13 de septiembre de 2012

Pon carita de pena, que ya sabes que haré todo lo que tu quieras .


He soñado que pensabas en mí mientras conducías. Soñaba cualquier canción, subías el volumen y te mordías los labios.
Ahora llega el invierno, frío, medias de rejilla y música mientras paseo por las calles de Albacete, acompañada del viento y la lluvia. Mis pasos tan tristes como yo amainan; no quiero irme, ni volver. 
Llegar a casa sola no era mi plan para hoy, ni bajarme las medias debería ser un reto, me gustaría que me las bajases tú, un placer que aún ansío conocer; pero aquí estoy, haciendo café calada por lágrimas y lluvia.Parece una chica inocente, pero que juega cuando tiene que jugar” esa fue tu definición hacia mí al conocerme, nunca me lo dijiste,  pero lo sé, no nos hacen falta palabras, nuestras miradas se entienden.
Y mis Converse visten de nuevo mis pies, capucha sobre la cabeza, vuelta a las calles en esta ciudad de poetas, Ruge el silencio, cigarro amargo prueba mi boca, calada ardiente del deseo de que me abraces por la espalda, y vuelta a empezar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Y hoy mendigo, en busca de un poquito de tu cielo .


Yo no soy de las chicas a las que estás acostumbrado, a mí con prometerme el cielo y decirme dos piropos bonitos, no me vas a tener de rodillas. Tú lo sabes, pero aún así, acabamos decenas de noches pensando el uno en el otro, soñando como acabar empapados en sudor. Solo quiero ese momento, ese silencio, y tu cabeza hundida en mi cuello. Los dos sabemos que nunca llegaré a creerme tus piropos, pero nos volvemos locos, aunque no lo digamos.

Prometo no molestarte. Podrás seguir viendo tu programa en la televisión, o con el iPhone entre manos, o simplemente callado pensando en el bar donde has quedado con tus amigos a las diez; no importa. Solo deja que compense todos esas tardes absurdas que te eché de menos...

Quizá puedas pensar que exagero si digo que mi única motivación es poder dormir a tu lado. Ser tuya. Queriendo que me admitas en ti, porque puede que te guste, ya que probablemente huela a vainilla si decides apartarme el pelo y clavar tu barbilla en mi hombro. Y yo, sonreiré, lo tengo claro.
Regálame tus camisetas viejas; las usaré de 'buenos días' que cubran mis rodillas y dejen al descubierto estas clavículas; dejaré que me hagan ver ridícula, diminuta… Todo con la única condición de que tus abrazos por la espalda sean mi desayuno.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Dame café o amor, pero no me digas adiós .

Despertar. Y volver a sumergirme en mi fría soledad. Exactamente esa era la única manera de desenredar tus sonrisas de mis dormidas pestañas, y devolverme a esa realidad que me había conquistado el día en que descubrí que 'cabrón' era tu seudónimo traído de fábrica. Después de desperezarme, voy camino de arruinar mi nuevo día alcanzando el móvil para percatarme de que no, no hay ningún mensaje tuyo; y no, tampoco llamadas que buscar. Con ese nudo atando la rabia alrededor de mi garganta, no paro de darle 'Actualizar.., Actualizar.., Actualizar...' para con ello ver que no iba a aparecer ningún 'Buenos días, hoy quiero verte' y, como consecuencia, notar como mi pequeño cuerpo se niega rotundamente a levantar mis ánimos de la cama; me vuelvo a hundir en este mar de dudas y las sábanas vuelven a ser el tsunami que, con su ola de cuatro metros de altura, enreda entre mis rizos todos esos pensamientos que saben a ti. En fin. Música, mi ruido. Aunque preferiría escuchar cada noche tus latidos para dormirme. Y así es como me desayuno las penas; entre sábanas frías y esas palabras; esas historias tan mías pero salidas de otras vidas, otras manos, otras bocas... Historias vivas que regalan sus latidos a personas como yo; incapaces de continuar sin que una voz anónima, desde el otro extremo del mundo les exponga en verso las razones por las que, levantarse de la cama, resulta ser el principio de un día más que merece tener su banda sonora: tu sonrisa .